Desorganización y malos tratos en la Expo
Por: Elihú Ojeda / Paola Romo / SILAO, Martes, 17 de Agosto de 2010
Visitantes del principal atractivo de los festejos del Bicentenario de la Independencia se quejaron de la poca información que reciben de los empleados de los pabellones
Desorganización, prepotencia, desconocimiento de los pabellones por parte de algunos empleados, falta de señalética y de guías que orienten a los paseantes; así como la nula existencia de áreas para protegerse del sol y de la lluvia en la inmensa plancha de concreto que resguarda a las instalaciones de la Expo Guanajuato Bicentenario, son las quejas que han comenzado a generalizarse entre los visitantes de este ambicioso proyecto histórico, social y cultural.
Apenas entrar al parque, los problemas comienzan con las filas para comprar un boleto, pues aunque están instaladas más de 15 ventanillas en dos módulos, funcionan menos de la mitad, lo que agudiza el problema.
Caminar para visitar los pabellones y las exposiciones a veces es más cansado. Los vigilantes no saben dónde se ubican los espacios, ya que los letreros no están bien señalados; aparte de que el personal que labora directamente en el parque, tampoco sabe de horarios o el nombre de exposiciones que a veces los visitantes van a ver.
Las largas filas para entrar a cada pabellón son uno más de los problemas, "te esperas como más de dos horas formado y van entrando bien lento, ya después cierran como a las siete todas las salas y pues no alcanzas a ver nada", dice un visitante, quien perdió más tiempo formado que lo que pudo disfrutar de las exposiciones.
El parque es extenso y las caminatas obligadas o a veces a detenerse y permanecer parado bajo el intenso sol, pues son pocos los espacios para sentarse así como la sombra.
La situación se agudiza con la lluvia ya que no existe dónde refugiarse para no mojarse.
Los fines de semana se agudiza el problema con las hileras de gente tratando de ingresar a todas partes. A ello se suma las noches de conciertos, cientos de jóvenes llegan desde temprano para abarrotar el área de espectáculos.
La seguridad es muy estricta en el interior, sin embargo, los vigilantes no respetan el boletaje y al final dejan ingresar a la gente que se ubicó en áreas más alejadas del escenario.
El transporte es otro problema, los espectáculos nocturnos a veces concluyen hasta la media noche, pero los autobuses tienen sus últimas salidas a las 11:30 por lo que muchos optan por salirse antes o de plano arriesgarse a perder el transporte.
Asimismo, encontrar qué comer en la Expo es realmente una odisea pues son pocas las ofertas, la mayoría frituras o refrescos, no así el abasto de cerveza, uno de los principales productos que se ofertan en todos los espacios.
Ya dentro, el desorden es otro de los problemas.